Por evitar decir lo que es, “no sabe / no puede / no le interesa”, se inventa una comunicación que espera no decir lo que es pero igual decirlo un poco con algún potencial con atenuante “podrías quizás” cuando ya lo ha intentado y demostrado por años que “no sabe / no puede / no le interesa”. Otra estrategia es atribuirle la dificultad al objeto “el proceso es difícil”, el conflicto al contexto “es que en esta época” y así. Se piensa como una amabilidad, como una intención de ofrecer oportunidades, pero es más una deshonestidad, un cansancio anticipado o una comodidad.
Sobre este no decir lo que es, generalmente por años, se colocan capas de comunicaciones formales, informales, de la jefa directa, de compañeros, de rrhh, de consultores, de devoluciones especiales, de la gerencia, de capacitadores, capas y capas de feedback que no abordan la situación real “no sabe / no puede / no le interesa”. Palabras que suplantan los hechos, hipótesis, puras opiniones. Y así se produce un remolino de conversaciones que devalúan cada día más la palabra de todos los conversadores participantes. Quedan rehenes de la última promesa que se le hizo. ¿Para qué era que le dijimos eso? Ah! Para evitar decir lo que es.
Hay personas que no tienen que ser parte del equipo en este momento por los motivos que sean.
Decide. No comuniques, no improvises, no argumentes, no te quejes, decide ¿qué quieres, qué puedes y cuál es el plan en consecuencia? Comunicar la confusión confunde.
Sé honesto. La honestidad es un valor y ojalá todos la practicáramos con todas las personas, pero además requiere menos energía que hacer como si.
Después, recién después, viene la comunicación y dura dos minutos.
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